Sexto Día

Posadas de Navidad

Las Posadas son una tradición que se han celebrado más de 400 años y ha sido llevada a Estados Unidos.
Normalmente Las Posadas se celebran entre el 16 al 24 de Diciembre. En ellas se conmemora el viaje que José Y María hicieron desde Nazaret hasta Belén en busca de un refugio para que María pudiera dar a luz al niño Jesús.
En nuestra comunidad se viste a una niña como María y a un niño como José, luego se hace una procesión acompañando a la niña y el niño con músicos y fieles, visitando a ciertas casas pidiendo posada cantado, unos afuera y otros adentro. María con José y los que los acompañan cantan: “En nombre del cielo les pido posada pues no puede andar mi esposa amada”, a esta petición se les niega la entrada desde adentro cantado: ”Aquí no es mansión sigan adelante, yo no debo abrir no sea algún tunante…” En la última puerta le dan la posada a María y José y se canta: “entren santos peregrinos, peregrinos reciban esta mansión aunque es pobre la morada…” Normalmente se hace una misa y al final y se comparte diferentes comidas, como tamales y otros, también los niños quiebran una piñata, hay mucho gozo en estas celebraciones.
Pero muchas personas como el nacimiento de Jesús viven diferentes circunstancias que no son de júbilo, estos días festivos como la Navidad son los más difíciles para ellos, unos por no tener familiares, otros porque no tienen dinero, porque están enfermos, etc. Es decir que para María y José no fue todo como un cuento de hadas, ellos también sufrieron. El niño Jesús comenzó su vida en este mundo con circunstancias difíciles, María y José no eran ricos y nació en un pesebre.
En esta Navidad abramos nuestros corazones a todos los que sufren adversidades.

Dios nos habla

Cant 2,8-14
¡La voz de mi amado! Ahí viene, saltando por las montañas, brincando por las colinas. Mi amado es como una gacela, como un ciervo joven.
Ahí está: se detiene detrás de nuestro muro; mira por la ventana, espía por el enrejado.
Habla mi amado, y me dice: «¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! Porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias. Aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola. La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. ¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! Paloma mía, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante.»

Reflexionamos

El libro del Cantar de los Cantares es una alabanza del amor humano capaz de la entrega generosa al otro, dentro de una pareja o una familia, pero también fuera de la misma, porque el amor compartido crece más. Esta lectura es una hermosa muestra de la poesía del amor: inicia y termina con la invitación: “¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!” (vv.10.13). El amor quiere ser correspondido, compartido. Esto se complementa con la imagen de la primavera que desborda de alegría: los animales silvestres saltando; árboles y plantas floreciendo y perfumando el aire; pájaros ofreciendo su canto. Todo parece ser un jardín abundante de colores, aromas y sonidos que apuntan al tiempo del amor… Para un creyente el amor y la naturaleza son una alegoría del amor de Dios hacia su pueblo… del amor de Cristo hacia nosotros que somos su Iglesia. Él es el Novio que nos enamora e invita constantemente a salir de nuestros escondites para crecer en el amor…
Andres Pesta, SVD

Dialoguemos

Hay situaciones (como la de la pandemia) que nos limitan a preocuparnos más de nosotros mismos y de nuestra familia, nos encierran en un círculo limitado… ¿Cómo supero yo y mi familia estos encierros y limitaciones?
¿Que significaría para mi crecer en el amor generoso? ¿Acepto la invitación de Dios de salir de mi mismo y vivir los tiempos de la primavera del amor?

Presentemos algunas oraciones espontáneas que nacen en nuestro corazón…

              Agradecer a Dios que nos envió a las personas para experimentar su amor. Identificar una familia necesitada en nuestro vecindario… (la tarea tendrá continuación el día de mañana).

              (para los niños): Colocar otras figuritas en nuestro pesebre: pastorcitos, animalitos, pajaritos… todos ellos nos revelan el gran amor de Dios.


“La castidad está en ser libres del afán de poseer en todos los ámbitos de la vida. Sólo cuando un amor es casto es un verdadero amor. El amor que quiere poseer, al final, siempre se vuelve peligroso, aprisiona, sofoca, hace infeliz. Dios mismo amó al hombre con amor casto, dejándolo libre incluso para equivocarse y ponerse en contra suya. La lógica del amor es siempre una lógica de libertad, y José fue capaz de amar de una manera extraordinariamente libre. Nunca se puso en el centro. Supo cómo descentrarse, para poner a María y a Jesús en el centro de su vida.”
Papa Francisco, Patris Corde 7

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